El asesino de la casa de al lado

Estoy en la seguridad de mi soledad, en mi casa, con mi perro, mis flores y mi internet. Solo escucho el televisor mientras leo impávida las historias, noticias y cotilleos que el Facebook me proporciona. Hasta que oigo un golpe seco, un grito desgarrador y unos pasos. Creo que provienen del piso de arriba, pero no estoy segura y decido dar una vuelta a la casa. Cierro ventanas, puertas y empiezo a creer que vivir en un piso bajo ya no es tan bueno como pensé en un primer momento.
Vuelvo a mi rutina, de desinformación coloquial y cotidiana, donde me puedo enterar de lo peor y lo mejor de cada persona en esa red social.
Son las 00:00, y empiezo a adormecer. Tumbada en el sofá con el movil pegado a la cara, me despierto con una conversación en el pasillo. Creo oir como sacan del ascensor un instrumento con ruedas y metalizado, que mi imaginación lo traduce como camilla y al mirar por la mirilla, veo como trasladan una bolsa negra. Veo policías, personas vestidas de negro y como trasladan a un hombre de carácter aparentemente sereno a una ambulancia. Me quedo con la intriga de lo que habrá pasado, pero se que mañana mis vecinas me lo dirán, quién me iba a decir que no estaba preparada para oír, para saber lo que acababa de suceder. Me voy a la cama tarde, intento dormir, no sin antes poner una frase estúpida, con mucho sentido para mi, pero (quizás) preocupante para el resto: "Noche de sangre y asesinatos en nuestra comunidad...me siento miedosa". Tengo miedo de que eso o aquello (todos sabemos a lo que nuestra mente juega) me suceda a mi y con esa idea te vas a la cama, a las 05:00 de la madrugada. No se realmente lo cansada que estoy y al tocar la cabeza en la almohada, caigo dormida sin apenas dar vueltas al cerebro.
Al día siguiente, cuando voy a sacar al perrito, con el cansancio de no haber dormido lo suficiente plasmado en el rostro, veo a la vecina, la miro y le pregunto que pasó anoche y ella no me escucha, me ve y sale corriendo al verme. Me quedo intrigada. Veo a otra y aunque no parecía cómoda como siempre, me contesta diciendo:"sólo se que ha muerto la vecina del primero B, oímos un grito, seguido de un golpe, pero no sabemos nada más".
Durante la tarde, esa angustiosa tarde de domingo en la cual, muchos nos aburrimos aplastados en el sillón, escuché en las noticias que esa chica había fallecido de un golpe en la cabeza, de alguien que ella conocía, no había señales de sexo sin consentimiento, solo de violencia. Su cabeza se quebró por tres sitios a la vez, su columna se partió, su brazos, dicen que era señal de defensa, estaban rotos y las piernas amoratadas como su vientre.
Yo no me había dado cuenta, pero aquel hombre de aspecto sereno era el vecino puerta con puerta mio. Es ese vecino en el que todos confiamos y al que le sueles dejar una copia de tus llaves por un "por si acaso", ese es el hombre que se encarga de mi perro cuando yo no estoy y es el que me ha llamado, estando yo de vacaciones, para decirme que en mi casa ha habido un incidente. Nunca sabes con quien convives, nunca sabes con quien te va a tocar convivir, pero lo que si sabemos esque la seguridad es efímera e imperfecta.

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